Cómo prepararse para un examen importante

Septiembre es ese mes en el que se acumulan recuperaciones, exámenes de inicio o acceso, controles, oposiciones …y en los que más nos enfrentamos a mucho estrés frente a una prueba escrita. ¿Qué trucos nos pueden ayudar a lograr un resultado 10?

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Pocas cosas hay que nos quiten tanto el sueño como un examen: Demostrar que has interiorizado unos conceptos o acciones no siempre es fácil, y muchas veces no nos damos cuenta , pero somos cada uno los que nos saboteamos a nosotros mismos con los nervios.

Principalmente hay 5 puntos que tener en cuenta:

  • El tiempo (lleva siempre reloj de muñeca, no te lo quites ni para dormir hasta que no acaben los exámenes)
  • Tu salud (nada de atracones a estudiar y bebidas energéticas todos los días, o el día del examen estarás K.O.)
  • El material (No olvidarte la calculadora, DNI, lápiz y goma…)
  • Tus conocimientos (coteja apuntes contínuamente con los alumnos más aplicados de la clase y descarga material adicional en youtube, Coursera y demás para entender mejor la materia)
  • Tu motivación (ponte una meta u objetivo de finales de exámenes: un viaje, un festival, un videojuego nuevo…algo que te motive para hacerte sentir que peleas por un “premio”)

La noche anterior debes descansar. Nada de trasnochar o no dormir, pues por la noche es cuando nuestro cerebro procesa toda la información y conocimientos que ha adquirido a lo largo del día. Además, un cerebro cansado o deshidratado (no olvides beber mucha agua y consumir bastante azúcar durante los días de estudio) no rinde en absoluto al día siguiente, y por tratar de abarcar más puede que todo el trabajo de los días o semanas anteriores se vaya a la basura en un “apagón mental”.

Es importante llegar pronto, para escoger el mejor sitio o solucionar temas de última hora (Tipo “el profesor no me tiene en la lista” o “me he olvidado la calculadora en casa”). A la hora de la verdad, llegas al aula y surge la cháchara con los compañeros sobre qué pueden preguntar, cómo se resolvía tal ejercicio… no es en absoluto recomendable exponer dudas antes del examen, pues te hace cuestionarte absolutamente todo lo que has estudiado hasta el momento, y aumentas las posibilidades de ponerte nervioso y que se te olvide todo de golpe o te bloquees.

Siéntate cómodo, ni frío ni calor, y en una mesa que no chirríe o tenga las patas cojas. Ese tipo de distracciones te pueden costar gran parte del tiempo del examen.

Cuando tengas el papel delante, léelo con calma, subraya con un lápiz los puntos clave de cada pregunta, y haz una marca al lado de las preguntas que vayan a ser más fáciles de contestar, las que más puntos valgan y otra diferente en las más largas, para aprender a priorizar en el tiempo que te dan para realizar la prueba. Está estipulado en todos los estudios que ante una prueba el profesor debe indicarte cuánto vale cada una de las preguntas, asique si no consta es tu derecho preguntarlo y que el profesor lo indique, en el caso contrario podéis reclamar formalmente si el resultado no ha sido satisfactorio para ti.

Primero contesta las fáciles, luego las más valiosas (aunque no las tengas tan seguras), después haz un recuento rápido de qué puntuación sacarías con lo contestado hasta el momento (siempre trata de hacerlo a la baja, no vayas a llevarte un susto después por ser demasiado optimista) y luego el resto del tiempo dedícala a solucionar las más difíciles o que no terminas de acordarte cómo resolver. Te habrás quedado más tranquilo después del recuento si tu estimación supera el aprobado y eso te ayudará a volcarte con las preguntas que más dudas.

La ortografía es tremendamente importante, así como la expresión. Un profesor no se puede tomar en serio un examen mal redactado, o con faltas de ortografía de un niño de primaria. Corrige, revisa, practica, hazte textos-tipo de las preguntas que podrían caerte y revísalos con terceras personas que puedan darte una visión objetiva de la calidad de tus escritos. En muchos sitios, a partir de las 2/3 faltas de ortografía o los 4 acentos mal puestos, el examen es automáticamente tachado y su autor, suspenso.

Si tienes posibilidad, una hoja en sucio te vendrá genial para no liarte en el propio espacio del ejercicio a hacer conjeturas. Muchas veces, la hoja de los enunciados te la permiten usar como hoja en sucio, asique aprovecha para hacerte esquemas de lo que vas a redactar o poner los puntos y fórmulas principales de los ejercicios que planteas hacer.

Antes de entregarlo, revisar el examen es vital. Hazte una lista mientras estudias de las cosas que debes dar una segunda mirada siempre para no caer en la prueba, por ejemplo: si es de física, que cada dato lleve sus medidas y porcentajes y que las fórmulas estén correctamente escritas, con todos los paréntesis puestos con sentido. Así en el examen, recordarás la lista, profundizarás en esos puntos y esta vez no se te escapará ni una.

Después de esto sólo nos queda desearos a los que habéis leído este artículo muchísima suerte con lo que tengáis entre manos, ¡Vosotros podéis con todo!

Si tienes además de los exámenes algún trabajo o exposición, te dejamos estas plantillas para que encuentres la que mejor se adapte a tus necesidades académicas.

 

 Editafácil

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